El rápido crecimiento del niño provoca un cambio del centro de gravedad de la madre introduciendo así cambios posturales cada semana. Además como consecuencia de la modificaron hormonal aumenta la laxitud ligamentosa, disminuye el tono muscular y la resistencia del cartílago.

Estos cambios en la biomecánica de la embarazada desencadenan dolores musculares y posturales siendo los más frecuentes las lumbalgias, ciáticas, inflamación de sacroilíacas o dolor de espalda generalizado.

La fisioterapia mejora la capacidad de adaptación de la madre y será la mejor opción para aliviar estas molestias, dada la limitación que existe en el tratamiento del dolor mediante otras técnicas en el embarazo.

Las técnicas usadas son muy suaves acomodándose tanto al estadio de gestación como la problemática individual de cada paciente, basándose principalmente en masaje terapéutico, técnicas miofasciales, osteopatía y kinesiotaping.

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